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Pensamientos usurpados 26: ¿La culpa no la tiene el capitalismo?

Aunque acertó al identificar esta deshumanización de los lazos interpersonales, Marx se equivocó, sin embargo, al atribuirla al capitalismo. Naturalmente, escribía en una época en que la única sociedad industrial que él podía observar tenía forma capitalista. Actualmente, después de más de medio siglo de experiencia con sociedades industriales basadas en el socialismo de Estado, sabemos que la adquisividad agresiva, la corrupción comercial y la reducción de las relaciones humanas a términos fríamente económicos no son monopolio del sistema de beneficio.
Pues la obsesiva preocupación por el dinero, los bienes y las cosas no es un reflejo del capitalismo o del socialismo, sino del industrialismo, es un reflejo del papel central desempeñado por el mercado en todas las sociedades en las que la producción se separa del consumo, en las que todo el mundo depende del mercado, más que de sus propias capacidades productivas, para las necesidades de la vida.

En una sociedad así, cualquiera que sea su estructura política, no sólo se compra, vende y cambian productos, sino también trabajo, ideas, arte y almas. El agente de compras occidental que se embolsa una comisión ilegal no es tan diferente del editor soviético que recibe cantidades de los autores a cambio de aprobar la publicación de sus obras, o del fontanero que exige una botella de vodka para hacer aquello que se le paga por hacer. El artista francés, británico o americano que escribe o pinta exclusivamente por dinero, no es tan diferente del novelista, pintor o autor teatral polaco, checo o soviético que vende su libertad creativa por gajes económicos tales como una dacha, bonos, acceso a un automóvil nuevo u otros bienes de otro modo inalcanzables.

Toffler, Alvin (1981) La Terecera Ola.

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