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Aún la más honrosa muerte de un esclavo, no vale el honor de un hombre libre

“Al verse en tal aprieto, Espartaco mandó a formar todo su ejército. Cuando le trajeron su caballo, lo primero que hizo fue desenvainar la espada y sacrificarlo, diciendo: ‘Si acaso salgo victorioso, tendré muchos y hermosos caballos de mis enemigos, mas si soy vencido, no necesitaré ninguno’. Se dirigió entonces contra el propio Craso, llenándose de heridas entre las muchas armas romanas, y aunque no llegó hasta el general, quitó la vida a dos centuriones que se cruzaron en su paso. Finalmente, mientras los suyos huían, él se mantuvo firme, y al ser cercado por muchos, se defendió hasta que lo hicieron pedazos. Craso fue afortunado: cumplió con los deberes de un buen general sin dejar de poner en riesgo su persona... Pero no se atrevió a pedir a Roma la declaración de un triunfo solemne. Ni siquiera uno menos solemne, al que llaman ovación, parecía propio y digno por una guerra de esclavos.”
Plutarco (c.s.I-II) Las Vidas Paralelas: Tomo III. 




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12 de octubre: Kolla en la ciudad

Es el primer 12 de octubre en que las escuelas ya no conmemoran el ‘Día de la raza’ sino el ‘Día del respeto a la diversidad cultural’. Un cambio significativo. El debate reavivado en 1994 en torno a los 500 años de la conquista española parece haber dado más que prontos frutos. En todos estos años, el nombre de Colón ha ido adquiriendo visos cada vez más opacos. Lejos está hoy aquel héroe visionario y valeroso que nos enseñaran de niños. No porque no lo haya sido. Pero está claro que el producto de su arrojo dista de haber sido una epopeya civilizatoria. Al poco tiempo después de 1994, los alumnos de primaria pasaron rápidamente de elaborar carabelas con cáscaras de nuez a realizar artesanías aborígenes en masilla. En poco tiempo, también, el aventurero genovés fue prácticamente extirpado de los actos escolares y reemplazado por bailes autóctonos y ritmos ancestrales. No se trata de cambios menores. En las escuelas secundarias, por su parte, desde hace más de diez años que se pasó de…

Fragmento de un diálogo

Un par de años atrás hice mi primera incursión en la ‘dramaturgia’ (¡pavada de palabra!). Escribí un par de obritas para teatro, hice algunas adaptaciones en inglés y dejé otro tanto de cosas inconclusas. El otro día, revisando papeles viejos, encontré los fragmentos de una pieza sin nombre, acerca de dos astronautas, uno argentino y otro estadounidense. Me disgustó menos de lo que recordaba; así que transcribo el diálogo inicial.
Dos astronautas:Un Astronauta Estadounidense (AE) y un Astronauta Argentino (AA).Se descorre el telón. Vemos a AE y a AA en sus trajes espaciales –escafandras y gruesos guantes-, enfrentando los controles de su nave espacial (de cara al público):
AE (con acento yanqui)._ ¿Me escucha?
AA._ ¿Que es qué?
AE._ Si me escucha.
AA._ ¿Si es cucha? ¿De qué cucha me habla?
AE._ No lo escucho.
AA._ ¿No lo es quién?
AE (esforzándose)._No-lo-es-cu-cho.
AA._ Yo no soy Cucho. ¿En qué idioma me habla?
AE (golpeando el casco con su dedo y esforzándose por pronunciar con claridad)._ E…

The Elephant's Child (traducción)

Rudyard Kipling es tal vez uno de los más fantásticos escritores de la lengua inglesa. Es difícil amarlo, pero definitivamente imposible odiarlo. ¿Qué sentir por el hombre que nos dejó las más hermosas fábulas modernas juntos con algunas de las más incómodas odas al imperialismo británico? ¿Qué sentir por el poeta más lúdico y rítmico de la lengua inglesa, cuando estos dones son esparcidos sin remordimientos en himnos colonialistas como “The White Man’s Burden”? Yo prefiero quedarme con lo bueno, con el juego y con el ritmo, y con esa increíble colección de fábulas que es “Just So Stories” (que yo traduciría “Justamente así”) y que alguna vez me propuse traducir dado que no me gustaban las otras versiones en castellano. Por supuesto, esto también está incompleto, y sólo llevo tres cuentos con sus respectivos epígrafes y su poesía final. Aquí va mi preferido, con las ilustraciones del autor. Para el que puede, recomiendo leerlo en su idioma original (aquí):


EL BEBÉ DE ELEFANTE (de Rudya…