* con Ezequiel Gerace S e suele recordar que Néstor Kirchner vislumbraba para la Argentina un sistema político bipartidista, con una fuerza progresista de centroizquierda que él aspiraba a comandar, y una oposición de centroderecha que por entonces no terminaba de encontrar su forma definitiva. Las elecciones de octubre parecen confirmar que Cambiemos se ha consolidado como la pata derecha de este potencial bipartidismo. Refuerzan esta percepción los magros resultados de las oposiciones condescendientes con el gobierno. Hoy, las propuestas de corte liberal confluyen dentro de Cambiemos, o se diluyen frente a su avance. Esta consolidación de una centroderecha electoralista y de proyección nacional ha encontrado, curiosamente, a la centroizquierda fracturada. El peronismo, que con todos sus matices continúa siendo –por lo menos doctrinariamente- la centroizquierda vernácula por excelencia, ha cedido unidad y peso electoral frente a las ambiciones personales y las presiones corporati...