"N o existe (o al menos, para la descripción histórica cuya posibilidad se traza aquí, no se puede admitir) una especie de discurso ideal, a la vez último e intemporal, al que elecciones de origen extrínseco habrían pervertido, atropellado, reprimido, propulsado hacia un futuro quizá muy lejano; no se debe suponer, por ejemplo, que haya sobre la naturaleza o sobre la economía dos discursos superpuestos y entrerrenglonados: uno, que se prosigue lentamente, que acumula sus conocimientos y poco a poco se completa (discurso verdadero, pero que no existe en su pureza más que en los confines teleológicos de la historia); el otro, siempre arruinado, siempre recomenzado, en perpetua ruptura consigo mismo, compuesto de fragmentos heterogéneos (discursos de opinión que la historia, al filo del tiempo, relega al pasado). No hay una taxonomía natural que haya sido exacta, con la excepción quizá del fijismo; no hay una economía del intercambio y de la utilidad que haya sido verdadera, sin las...