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¿El fin de la patronal?

F ue durante un intercambio de sobremesa que recibí la sorpresiva respuesta que justifica esta breve reflexión. En algún punto de la charla se planteó la muy actual disyuntiva entre habilitar la protesta en las calles o suprimirla mediante protocolos represivos; mi sugerencia fue identificar a quién beneficia cada una de estas opciones y decidir junto a quién uno desea posicionarse: si junto a los trabajadores que reclaman por sus derechos, o junto a la patronal que los limita. No es la solución a esta disyuntiva lo que me ocupa en estas líneas, sino la respuesta que se me dio al plantear con tranquilidad esta tensión entre trabajadores y patronal: “¿La ‘patronal’? ¿De qué estás hablando? ¡Eso es del año ’50! ¡Estás atrasando 50 años!” Tal fue, palabras más palabra menos, la muy significativa respuesta recibida. Significativa, porque el asombro de mi interlocutor ante el término ‘patronal’ deja al descubierto un interesante aspecto de la construcción de la realidad que ha venido ...

¿Salir a la calle a protestar, o quedarse en casa?

“L es contaré una anécdota estupenda [sobre Roosevelt], quizás apócrifa, sobre cuando lo visitaban representantes de sindicatos y organizaciones progresistas, y le proponían medidas nuevas y avanzadas para que las incluyese en el New Deal. Él las escuchaba con atención, y al final decía: “Ahora salgan ahí afuera y oblíguenme a hacerlo.” Y ellos así lo hacían. En 1937, año clave para el New Deal, ¿saben cuántas huelgas se declararon en los EEUU? 4740 huelgas que duraron un promedio de veinte días. ¿Saben cuántas huelgas hubo en el 2007? Veintiuna. La otra razón para recordar esta historia de la lucha social es que nos dice algo muy importante, algo que debemos recordar en estos momentos en que nos jugamos tanto. Nos enseña que si queremos políticas contra la crisis que hagan de este mundo un sitio más sano, más justo y pacífico, tenemos que salir ahí afuera y obligarlos.” Naomi Klein en The Shock Doctrine . [film] (2009)

Educación y praxis revolucionaria, Marx y Freire

“L a teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad.” Karl Marx (1845/2004) “Tesis sobre Feuerbach.” Antología.   “E n verdad, no sería posible llevar a cabo la educación problematizadora, que rompe con los esquemas verticales característicos de la educación bancaria, ni realizarse como práctica de la libertad sin superar la contradicción entre el educador y los educandos. Como tampoco sería posible realizarla al margen del diálogo.  A través de éste se opera la superación de la que resulta un nuevo término: no ya educador del educando; no ya educando del educador, sino edu...

Marx y la historiografía, según Gramsci

"M arx se sitúa en la historia con el sólido aplomo de un gigante: no es un místico ni un metafísico positivista; es un historiador, un intérprete de los documentos del pasado, pero de todos los documentos, no sólo de una parte de ellos. Este era el defecto intrínseco a las historias, a las investigaciones acerca de los acaecimientos humanos: el no examinar ni tener en cuenta más que una parte de los documentos. Y esa parte se escogía no por la voluntad histórica, sino por el prejuicio partidista, que lo sigue siendo aunque sea inconsciente y de buena fe. Las investigaciones no tenían como objetivo la verdad, la exactitud, la reconstrucción íntegra de la vida del pasado, sino la acentuación de una determinada actividad, la valoración de una tesis apriórica. La historia era dominio exclusivo de las ideas. El hombre se consideraba como espíritu, como conciencia pura. De esa concepción se derivaban dos consecuencias erróneas: las ideas acentuadas eran a menudo arbitrarias, fictici...

Vuelve el fin de la historia (Macri remix)

E ra 1989, y entre la masacre de Tiananmén y los sacudones de la perestroika, un tal Francis Fukuyama, miembro del Departamento de Estado y cerebro a sueldo de la RAND Corporation, ingresaba a la posteridad como autor del opúsculo neoconservador “¿El fin de la Historia?” A través de un trabajoso despliegue argumentativo, y de muy prudentes omisiones, Francis declaraba el triunfo de la razón hegeliana y el estallido definitivo de la “distorsiva lente marxista”, con su fea insistencia en una lucha de clases que a su entender había sido convenientemente resuelta por “el igualitarismo de la América moderna.” Fue así como, mientras la prensa declaraba el fin de la Guerra Fría, el autor nos invitaba a aceptar “el fin de la historia como tal”, es decir, “el punto final en la evolución ideológica del hombre y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final de gobierno humano.” Hoy, mientras la crisis del capitalismo sacude todos los rincones de planeta y golpea con ...

La importancia de narrar ante los shocks económicos

"C ualquier estrategia [política y económica] basada en aprovechar la ventana de oportunidad abierta por un shock traumático requiere del elemento sorpresa. Un estado de shock, por definición, es un momento en el que se produce una brecha entre los eventos que se desenvuelven vertiginosamente y la información que existe para explicarlos. El teórico francés Jean Baudrillar describe los actos terroristas como “excesos de realidad”; en este sentido, en los Estados Unidos, los ataques del 11 de septiembre fueron, en principio, eventos puros, cruda realidad, que no había sido procesada a través de historias, narrativas o de algo que pudiera reducir la brecha entre la realidad y su comprensión. Sin una historia, nos encontramos, como muchos de nosotros después del 11 de septiembre, en un estado de vulnerabilidad frente a aquellas personas que están a la espera de sacar ventaja del caos para sus propios fines. Tan pronto como desarrollamos una nueva narrativa que nos ofrezca una perspec...

Un marco teórico para entender el populismo

“N uestro enfoque parte de una insatisfacción básica con las perspectivas sociológicas que, o bien consideraban al ‘grupo’ como la unidad básica del análisis social, o bien intentaban trascender esa unidad a través de paradigmas holísticos funcionalistas o estructuralistas. Las lógicas que presuponen estos tipos de funcionamiento social son, de acuerdo con nuestro punto de vista, demasiado simples y uniformes para capturar la variedad de movimientos implicados en la construcción de identidades (...)  El camino que hemos intentado seguir para tratar estas cuestiones es doble. Lo primero ha sido dividir la unidad del ‘grupo’ en unidades menores que hemos denominado ‘demandas’: la unidad del grupo es, en nuestra perspectiva, el resultado de una articulación de demandas. Sin embargo, esta articulación no corresponde a una configuración estable y positiva que podríamos considerar como una totalidad unificada: por el contrario, puesto que toda demanda presenta reclamos a un determinado ...