Así presentado y sin contexto, el título de esta poesía no puede sino llamar la atención. En realidad, es una poesía que exige contexto. Y este contexto es la genial e inclasificable obra '2059' del exégeta y compañero de ruta Jesús Pérez. Durante los últimos meses he tenido el honor de preparar una edición digital de esta sorprendente e intrigante propuesta del escritor español. Lo que Jesús propone en '2059' es una utopía próxima y practicable, y una de las claves de su estrategia narrativa es la conformación de un sólido universo a partir de fragmentos que funcionan como un mosaico incompleto cuyas partes nos van permitiendo intuir una totalidad superadora. Coherente con la realidad comunitaria que describe, Jesús concluye su relato invitando a otros autores a enriquecerlo, sumando nuevos fragmentos a este mosaico inacabado que él nos presenta. Para esto, el autor ha creado la web Noburvo, desde donde espera publicar todas las creaciones que surjan a partir del universo de '2059'. Mi respeto y fascinación por esta obra no podían ser coronados de otro modo que mediante una pequeña pero sentida colaboración: en este caso, una poesía que repasa los momentos fundacionales de la utópica ciudad de Noburvo. La comparto con todos ustedes (aunque entiendo que su comprensión puede verse limitada para aquellos que no hayan leído '2059'). En todo caso, más importante que mi pequeña poesía, es invitarlos a que lean la obra de Jesús y a que aporten su granito de arena a este universo que aspira a construirse entre todos:
- Leer 2059 en Exégesis.
- Descargar la obra completa en Exégesis Colecciones (muy pronto).
- Encargar una copia en papel en Bubock (muy pronto).
- Visitar la web Noburbo.
EL SUEÑO DEL TECNÓCRATA
Porque los tiempos de la teoría han tenido ya su hora,
porque los hay, momentos luminosos,
en que las ideas se atoran de realidad
y nos toman de la mano
y nos arrastran sin aprensión ni remilgos
en una única dirección, hacia el futuro,
con impulso tal, con tal porfía,
que no podríamos negarnos a seguirlas.
Por eso reflexiono.
Porque estoy aquí, en el África feral,
en el polvo del olvido y la aflicción,
en el barro del dolor y la desesperanza,
en un cubículo de plástico hasta el cual
se llega distante el ardor primitivo de la sabana.
Bramido de leopardos y de leones.
Voces que no se expresan en mi lengua.
Y un discreto ordenador.
Y mis manos.
Y una ardua tarea.
Artículo uno.
Reflexiono.
Qué inútil, que curiosa ironía.
Fundamos un sueño, una última utopía,
Novurbo la llamamos: la nueva ciudad,
la ciudad sin límites, ni opresión ni tiranías.
Artículo uno.
Penosa herejía la que se esconde en mi labor:
que la emancipación requiera diseño y prescripción,
que la libertad precise de coto y de medida.
Artículo uno.
Y si en mis pobres manos recayó esta tarea,
la razón es para todos clara y conocida.
Pues yo la soñé, yo la intuí,
Yo la pensé a través de los días.
Y aunque se sepa aberrante,
aunque su esencia contradiga,
aunque no acabe de conjugar con nuestro fin,
toda nueva ciudad precisa de normas establecidas.
Artículo uno.
Vuelve a mí el calor, la ansiedad.
Escribo en mi español natal.
Pero mi tierra ya es aquí.
Novurbo. Senegal.
El espeso calor que empantana mis dedos.
El siseo de la serpiente bajos las botas de mis vecinos.
La risa milenaria de las hienas mofándose de mí en la distancia.
Mi cubículo de plástico.
Mi discreto ordenador.
Mi sudor, mis manos, mis dedos.
Mi ardua tarea:
urdir una constitución para un mundo nuevo.
Artículo uno...
- Leer El sueño del Tecnócrata en la web Noburvo.
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