"S e nos suele decir que no solo ha muerto Dios, sino también el sujeto. Y tal vez ningún sujeto esté tan moribundo como aquel sujeto particular a quien alguna vez llamamos autor. Se llegó a decir incluso, con elocuencia autodestructiva, que el hombre mismo (o por lo menos el Hombre) había muerto para la historia. Todas estas muertes son métodos melodramáticos de formular el final de una misma cosa: la vieja convicción de que el sujeto individual es el hogar de la certeza, ya sea que este sujeto se llame Dios, el alma, el autor, o... yo mismo. Bakhtin también sospecha de las defensas desbocadas de la subjetividad; rechaza su mistificación quizá como ningún otro. Y ataca estas declaraciones de raíz en el ser mismo, razón por la cual el ‘ser’ para él no puede ser un constructo autosuficiente. No es posible enfatizar todo lo necesario que para Bakhtin el ‘ser’ es dialógico, una relación. Y debido a que se trata de una relación tan fundamental, el diálogo puede ayudarnos a entender...