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Pensamientos usurpados: ¿Qué tan tontos son los que se piensan revolucionarios y originales?

[L a] fórmula “Puede uno apostar que toda idea pública, toda convención aceptada es una tontería, puesto que ha convenido al mayor número”, contentará sin duda a todos lo que piensan escapar a su ley; es decir, precisamente al mayor número. Jaques Lacan (2014) “Seminario sobre ‘La carta robada’”. Escritos 1.

Pensamientos usurpados: Cómo ser honestos al narrar

Hay, pues, dos maneras, y sólo dos, de escapar a lo Verosímil, que es el momento penoso del arte (¿es preciso decir: su momento 'burgués'?). Se escapa por delante o por detrás: los verdaderos films de género escapan a él, los films verdaderamente nuevos también; el instante en que escapan es siempre un instante de verdad: en el primer caso, verdad de un código libremente asumido (dentro de cuyos márgenes se hace posible decir muchas cosas); en el segundo caso, advenimiento al discurso de un nuevo posible, que ocupa el lugar correspondiente a una convención vergonzosa.  Christian Metz (1965) El decir y lo dicho en el cine: ¿hacia la decadencia de un cierto verosímil?

Pensamientos usurpados 46: La educación formal genera ruido, pero pocas nueces

(…) los primeros pasos de toda carrera creativa, ya sea en las artes o en las ciencias, que deberían ser conducidos por un inmenso deseo por parte del estudiante de crear algo y comunicarlo al mundo, se encuentran en cambio sujetos a los requerimientos formales de encontrar una tesis de doctorado o algún otro equivalente. (…) ¡Sólo dios sabe cuántos problemas hay aún por resolver, cuántos libros por escribir y cuánta música por componer! Aún así, salvo por algunos pocos, el camino elegido es la realización de tareas formales que en nueve de cada diez casos no poseen ninguna justificación imperiosa para ser realizadas. ¡Dios nos libre de las primeras novelas escritas porque un joven desea el prestigio de ser un novelista en lugar de tener algo que decir! Dios nos libre también de los estudios matemáticos correctos y elegantes pero carentes de cuerpo y espíritu. ¡Dios nos libre, sobre todo, de la mediocridad que no sólo permite la existencia de estas tareas formales, sino que declama c...