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Pensamientos usurpados 15: ¿Cuál sería la ideología de mi manual de sexto grado?

  El análisis diacrónico –desde la década de los 40 hasta los años 70– realizado por Fitzgerald (1987) sobre los libros de texto de Historia utilizados a lo largo de las últimas décadas en Estados Unidos, son un claro ejemplo de todo ello.
  En los años 40 la Historia que los textos presentan es, con exclusividad, la de las acciones de gobierno; la democracia no es definida como una forma de gobierno (como ocurría en décadas anteriores) sino como el nombre del sistema de gobierno americano; Europa apenas se menciona, a favor de un interés más marcado por Latinoamérica (interés que dura exactamente lo mismo que la ‘Good Neighbor Policy’ de Roosevelt y que posteriormente deja sólo una breve referencia); el término imperialismo ya no se utiliza para hacer referencia a los Estados Unidos sino que se convierte en un asunto exclusivamente europeo. Como dato significativo, aunque pudiera parecer anecdótico, Fitzgerarld señala que los términos “nuestro” y “nosotros” aparecen con profusión en los títulos y los contenidos de los textos de historia de esta época. En la década de los 50 estas características no sólo se modifican poco sino que incluso se intensifican. El miedo al comunismo se convierte en una pasión absorbente y se sobreenfatiza el poder y la fortaleza americanas; hay una increíble fascinación por los símbolos patrióticos y el sistema político americano se presenta, no sólo como el mejor, sino como “eterno e inalterable” aunque se insiste en la necesidad y la responsabilidad de cada americano de defenderlo y mantenerlo. América se presenta como perfecta y la visión que ofrece, tanto de sí misma como de otros, aparece igualmente estable e incontrovertible; los libros de textos presentan la versión ortodoxa de lo que América y el resto del mundo es, convirtiéndose así en una “verdad pública”.

Blanco, Nieves (1994) "Materiales curriculares: los libros de texto."

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The Elephant's Child (traducción)

Rudyard Kipling es tal vez uno de los más fantásticos escritores de la lengua inglesa. Es difícil amarlo, pero definitivamente imposible odiarlo. ¿Qué sentir por el hombre que nos dejó las más hermosas fábulas modernas juntos con algunas de las más incómodas odas al imperialismo británico? ¿Qué sentir por el poeta más lúdico y rítmico de la lengua inglesa, cuando estos dones son esparcidos sin remordimientos en himnos colonialistas como “The White Man’s Burden”? Yo prefiero quedarme con lo bueno, con el juego y con el ritmo, y con esa increíble colección de fábulas que es “Just So Stories” (que yo traduciría “Justamente así”) y que alguna vez me propuse traducir dado que no me gustaban las otras versiones en castellano. Por supuesto, esto también está incompleto, y sólo llevo tres cuentos con sus respectivos epígrafes y su poesía final. Aquí va mi preferido, con las ilustraciones del autor. Para el que puede, recomiendo leerlo en su idioma original (aquí):


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