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La última cena (cómic)

H ace unos días comenté sobre la colección ‘ The Gathering: Seven Sins ’ (Los siete pecados capitales), publicada por la editorial independiente GrayHaven. Allí contribuyo con esta breve historia de tres páginas llamada ‘A Bite of Faith’ y dibujada por el venezolano César Carrasquel. Originalmente, el título era ‘A Bite of Bait’, pero el editor de la colección me sugirió con mucho tino el título final, que lamentablemente no tiene equivalente en nuestro idioma. Literalmente, el título sería ‘Un bocado de fe,’ pero su sentido sería algo como ‘Un acto de fe’. Notarán que para la traducción traté de encontrar una frase hecha propia del ámbito religioso que, de pasada, mantuviera la referencia original al pecado capital con el que juega la historia. Difícil de adivinar, ¿no? El proceso de trabajo en este cómic tiene su pequeña historia de desencantos, como ya dejé entrever en mi entrada anterior . Pero no insistiré en ello. He aquí las breves tres páginas de esta historia en castellano. Qu...

The Gathering: Seven Sins (antología)

H oy me acaba de llegar la noticia de que la colección ‘The Gathering: Seven Sins’ (Los siete pecados capitales) acaba de ser publicada por la editorial independiente GrayHaven, de la que ya hablé algo hace unas semanas. Allí contribuyo con un breve guión de tres páginas llamado ‘A Bite of Faith’, frase sugerida por el editor y sin equivalente en nuestro idioma (literalmente sería ‘Un bocado de fe,’ aunque yo optaría por traducirla ‘La última cena’). La pequeña historia fue a parar a las manos del dibujante venezolano César Carrasquel. Si bien quedé conforme con el resultado final, la injerencia del editor y la falta de contacto con el dibujante resultó en que varios puntos de importancia no fuesen tenidos en cuenta. Algo que hubiese pasado como un tema menor si no fuera porque en otra colección para la misma editorial, publicada hace algunas semanas, hicieron un verdadero desastre con otro de mis guiones. En ese caso se trataba de un guión titulado ‘Hard Snout’ (otro juego de palab...

Una salida (cómic)

H ace ya dos años que lanzamos una convocatoria conjunta a autores de Revista Exégesis y Nocte (la asociación española de autores de narrativa de terror) para generar una colección que combinara cómics y relatos de horror y ciencia ficción. Si bien la convocatoria tuvo muy buena respuesta, la concreción de la colección sufrió innumerables contratiempos y retrasos (causa, mal que les pese a muchos, de los benditos dibujantes). El hecho es que para aquella antología yo había urdido un pequeño cuentito que pasó por las muy diestras y mágicas manos de Aitor Gastón. El cuentito en cuestión se llamaba ‘Una salida’, aunque pasó más de un año recluido sin posibilidad de ver la luz del día. Con la colección de horror y ciencia ficción pronta a salir a fines de este año, decidimos incluir algunos cómics como anticipo en Exégesis. Ahí apareció esta pequeña historia, a mediados del mes pasado. Pueden leerla en los siguientes links: Leer en Revista Exégesis . Leer en Subcultura .

Exégesis 26: Editorial dibujado

L levo un tiempo (tal vez un año) acercándome más y más al dibujo, lo que creía algo casi superado. No ‘acercándome’, claro, sino ‘retornando’. Salvo algún ejercicio de inversión de roles con algún dibujante amigo, no había vuelto a delinear cómics desde mi adolescencia, y eso, pueden creerme, es muuucho tiempo. Todavía no tengo en claro qué fue lo que me hizo volver a dibujar sin tanto pudor. Tal vez la ilusión de que no soy tan malo; tal vez la constatación de que es demasiado difícil encontrar dibujantes que realmente se comprometan para proyectos de mediano o gran tamaño, o que tengan un ritmo de trabajo enfermo como el mío. Tal vez el cada vez más profundo contacto con las teorías de Neil Cohn sobre el lenguaje visual, a las que ingresé casi al tiempo en que me cruzaba con conceptos como los volcados en el Manifiesto de la Novela Gráfica de Campbell, o en el movimiento de Grassroots Comics de Sarad Sharma, o en el ‘comics journalism’ de Joe Sacco. Todos los cuales enfatizan e...

Sci Fi/Horror OGN (antología)

D esde el año pasado que he venido colaborando con breves guiones para las colecciones ‘The Gathering’ de la editorial independiente GrayHaven Comics , un grupo de emprendedores editores americanos que no paran de dar vida a antologías de las temáticas más disímiles. La consigna esta vez era combinar ciencia ficción y horror (algo que por pura casualidad también estaba desarrollando como editor de colecciones en Exégesis). Aunque no fue el primer guión en ser aprobado, la historia Broken Dream (Sueño Roto) sí fue la primera en ver la luz hace apenas unos días, como parte de una enorme colección de 136 páginas a todo color, y etiquetada como OGN (‘original graphic novel’; sí, hoy en día todo debe llamarse ‘novela gráfica’ o no sería serio, che). En fin, todavía no pude ver el contenido, pero aguardo ansioso por ello. Mi historia era un viejo guión que llevaba cajoneado más de cuatro años dado que superaba las cinco páginas a las que suele comprometerse cualquier dibujante que se pre...

Pensamientos usurpados: Cómo ser honestos al narrar

Hay, pues, dos maneras, y sólo dos, de escapar a lo Verosímil, que es el momento penoso del arte (¿es preciso decir: su momento 'burgués'?). Se escapa por delante o por detrás: los verdaderos films de género escapan a él, los films verdaderamente nuevos también; el instante en que escapan es siempre un instante de verdad: en el primer caso, verdad de un código libremente asumido (dentro de cuyos márgenes se hace posible decir muchas cosas); en el segundo caso, advenimiento al discurso de un nuevo posible, que ocupa el lugar correspondiente a una convención vergonzosa.  Christian Metz (1965) El decir y lo dicho en el cine: ¿hacia la decadencia de un cierto verosímil?

A casi 20 años de soledad compartida

P odría decirse que vivir en pareja es una forma de compartir soledades. Esta certeza algo existencialista no exime a la vida compartida de sus bellezas, entre ellas, la sospecha de que es el único modo de llegar a conocer y comprender de verdad a alguien que no somos nosotros (suponiendo que algo así como comprendernos a nosotros mismos sea posible). Es cierto que no suelo escribir sobre temas personales, pero hoy que se cumplen doce años de haber firmado un contrato matrimonial a la antigua (es decir, sin cláusula de división de bienes), se me ha dado por reflexionar sobre el tema. Seguramente no me cuento entre las personas que se entusiasman con estas cosas, pero es una costumbre en nuestra cultura valorar y conmemorar aniversarios. Y puestos a esto, no pude evitar recordar que en cuatro meses se cumplirán veinte años desde que conocí a Flavia, y veinte años son una cantidad tal que sí ameritan un poco de atención. Admito que suena desafectado, y seguramente lo es; pero es mi costu...