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Tres débiles argumentos para deslegitimar a Maduro

N ada hacía prever que hoy escribiera sobre Venezuela. Lo que me convenció que el tema merecía unas notas fue la lectura de los dos principales diarios nacionales. Clarín y La Nación se han sumado, como era de esperar, junto a la totalidad de los medios liberales latinoamericanos, a la estrategia de los EEUU de deslegitimar el proceso electoral venezolano. Maduro acaba de renovar su mandato presidencial de modo contundente, con un 68% de los votos. A pesar de esto, tanto los medios como los sectores políticos aliados de los grupos económicos, de las trasnacionales, de los EEUU, han decidido no reconocer estos resultados. Creo que es importante repasar los tres argumentos que se esgrimen, ponerlos en contexto, y, si es posible, desnudar su falsedad. Los primeros dos argumentos nos gritan desde la portada de Clarín: ‘Fuerte abstención y denuncias de fraude en la reelección de Maduro’. Abstención y fraude. Según el primero, se asegura que las elecciones de Venezuela son ilegítimas una...

La crisis que los macristas compraron con sus dólares

M ucho se ha escrito sobre el carácter golpista de la oposición, en particular del kirchnerismo. En 2016, Fernando Iglesias, opinador orgánico de Cambiemos, la bautizó “el club del helicóptero”. Lo que por entonces era percibido como una alianza de raigambre peronista, fue mutando para el autor hasta convertirse en una amenaza “trosko-kirchnerista”. La sorpresa de Iglesias podrá competir con su amor por la hipérbole cuando comprenda que fueron los sectores más declaradamente macristas quienes debilitaron la economía del gobierno primero, y precipitaron la crisis después.  La sorpresa, sin embargo, debería estar prohibida. Declamar “perplejidad” ante la crisis del proyecto macrista solo es posible bajo dos supuestos, la ignorancia o la impostura. Difícilmente los analistas políticos que hoy se muestran sorprendidos ignorasen la fragilidad de la economía argentina pos-2015. Aquellos que tan asiduamente se apropian de las sugerencias de los ‘expertos’ extranjeros, entienden muy bien...

Dos artículos para Página 12

C on mi colega Santiago Stura solemos deshilvanar alguna que otra problemática a través de largas y laberínticas conversaciones. No somos especialmente afines a la virtualidad, pero nuestro espacio de debate por excelencia acabó siendo el celular. Los audios de WhatsApp tienen el nervio de la espontaneidad, pero su encadenamiento asincrónico nos permite, sin prisa y sin demora, algo que siempre se agradece: la posibilidad de articular argumentación. Es que la argumentación necesita tiempo, una variable que el diálogo sincrónico suele sacrificar a costa de no volverse un plomazo. El WhatsApp nos entrega justamente eso: el tiempo necesario para que el diálogo evite volverse incontinencia. Pensar una respuesta no es cosa de un instante. Entre mensaje y mensaje pueden transcurrir minutos, horas o días, lo que haga falta; pero el resultado no deja de ser una conversación (una conversación prolongada, pero conversación al fin). Las ideas decantan, se reformulan, se fortalecen o se debilitan ...

La grieta y la fisura (y “el hit del verano”)

U na constante en la política comunicacional del macrismo ha sido su capacidad para neutralizar mensajes antagónicos. Su alianza con los sectores concentrados de la comunicación y su manejo estratégico de las redes le ha permitido aislar las voces opositoras de peso. Los medios monopólicos filtran solo aquellos relatos convenientes al proyecto macrista, mientras que un ejército de trolls a sueldo se arrojan como pirañas sobre las voces no alineadas, desgastándolas y desprestigiándolas, algo que han podido experimentar tanto Marcelo Tinelli como la mismísima Mirtha Legrand. A su vez, mediante ceses en los medios estatales y presiones económicas, políticas y judiciales sobre los privados, el gobierno ha conseguido que los principales líderes de opinión opositores fuesen gradualmente expulsados del circuito de medios masivos. Esta estrategia de presión no supone “callar voces” sino encapsularlas, condenarlas a un nicho reducido y politizado, obturando su acceso a un espectro de audienci...

La construcción retórica de un kirchnerismo violento

A unque el macrismo apele con recurrencia a una retórica encolerizada que combina epítetos degradantes (‘lakras’, ‘KKs’, ‘Kukas’) con un ‘fuck you’ proctológico y extranjerizante, las paradojas de la vida política argentina acabaron por asignar el rol de fuerza violenta al kirchnerismo. Sin importar cuánto insistan ‘los K’ en aferrarse a sus axiomas solidarios (“la patria es el otro”, “al odio se le gana con amor”), su lugar en el reparto de sentidos mediáticos ha sido determinado por sus poderosos enemigos, que cuentan entre sus voceros a miembros del gobierno y medios oficialistas por igual. Marcos Peña definió al kirchnerismo como “un grupo político que legitima la violencia”; Gabriela Michetti llegó a asegurar que “los kirchneristas viven violentos y agresivos”; y el propio presidente se desmarcó de la gestión anterior explicando que “cambiar también es entender que la violencia no es la forma”. En el mismo registro, Joaquín Morales Solá responsabilizó por los conflictos en la Pa...

Cogestión, o cómo se gestiona en medio de la crisis

«P riorizar. Primero lo colectivo: aseo urbano, vialidad interna, servicio de aguas. El asunto es que el presupuesto seguramente no aguante. Al menos desde una lógica que conciba a la alcaldía como planificadora y ejecutora de las obras, y a las comunidades como receptoras de los logros de la gestión. La perspectiva cambia cuando se aborda la situación desde otra potencia: la cogestión. Algo que se ha comenzado a ensayar desde hace algunos años en este territorio: se crea una articulación de trabajo, plan y presupuesto entre la institución y las comunidades organizadas, centralmente en consejos comunales y comunas. Significa que, por ejemplo, la alcaldía pone una parte de un dinero para arreglar una carretera, la comunidad la otra parte, y es parte de la construcción de la misma. Son ideas afianzadas sobre experiencias concretas, sobre la capacidad creadora de la organización popular. En uno de los barrios que recorremos las casas han sido financiadas por el Estado y construidas por ...

Visitando anarquistas en la Rusia pos-revolucionaria

«A l fin llegamos al sitio de los anarquistas, una construcción venida a menos en un patio mugroso. Me condujeron a un cuarto pequeño repleto de hombres y mujeres. Esa vista me trajo imágenes de treinta años atrás cuando, perseguidos y empujados de un lugar a otro, los anarquistas de los Estados Unidos se veían obligados a encontrarse en una habitación roñosa en Orchard Street, Nueva York, o en un oscuro cuarto al fondo de un bar. Eso ocurría en la América capitalista. Pero esto era la Rusia revolucionaria que los anarquistas habían ayudado a liberar. ¿Por qué deberían juntarse en secreto y en un lugar semejante? Aquella tarde, y el día que siguió, oí un recitado de la traición bolquevique a la Revolución. Trabajadores de las fábricas del Báltico me hablaron sobre su esclavitud, los marinos de Kronstadt expresaron su resentimiento e indignación hacia aquella misma gente que habían llevado al poder y que ahora se habían convertido en sus amos. Uno de los que hablaba había sido condena...