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¿Una sexualidad purificada de violencia?

A lo largo de una potente reflexión orientada a llamar la atención sobre el riesgo de ligar las luchas de género a una subjetividad victimizada, Slavoj Zizek incurre en lo que considero una doble confusión entre sexualidad y erotismo, y entre opresión y poder. Así escribe:

“El problema es que la sexualidad, el poder y la violencia están mucho más íntimamente entrelazados de lo que esperamos, de modo que también elementos de lo que se considera brutalidad pueden ser sexualizados, es decir, invertidos libidinalmente; después de todo, el sadismo y el masoquismo son formas de actividad sexual. La sexualidad purificada de la violencia y los juegos de poder bien puede acabar desexualizándose.”

Primer punto: la diferencia entre sexualidad y erotismo

La sexualidad, el terreno de las pulsiones animales, no es equiparable al erotismo, el terreno de las sublimaciones políticas y culturales. Es en este último ámbito donde se despliegan las relaciones de poder y de opresión. No hay erotismo ni pode…
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Discapacidad, democracia radical e identidad de clase

Los casos aislados cumplen pobremente con el objetivo de describir una realidad compleja, pero no por ello dejan de presentar una oportunidad para abordar, siquiera tentativamente, aspectos estructurales que suelen pasar desapercibidos en la vorágine del día a día de la política liberal.

Luego de que el gobierno de Mauricio Macri intentara retirar 170 mil pensiones para discapacitados en febrero, hoy vuelve a suspender otras tantas, al tiempo que pone en riesgo derechos y programas para discapacitados y amenaza la continuidad del histórico Cottolengo Don Orione. La nueva avanzada sobre el sector de los discapacitados, conducida por un gobierno que tiene entre sus cabezas visibles a dos personas con movilidad reducida, como Gabriela Michetti y Jorge Triaca Jr., sirve para reflexionar acerca de la constitución de las identidades político-sectoriales en el capitalismo avanzado, acerca de su carácter fluido y de cómo este impacta en una lectura de lucha de clases.

Antes de desarrollar el …

El futuro del neoliberalismo es su final

Comparto la tercera de mis recientes diferencias con Jorge Alemán, que no por esto deja de ser uno de los dos intelectuales argentinos con anclaje mediático que siguen movilizando mi interés (el otro, sin dudas, es Zaffaroni). Esta vez, mi diferencia refiere a la conceptualización que el autor hace del neoliberalismo, y de su relación con la expansión de los neofascismos en Europa. En una de sus últimas columnas para Página 12, Alemán apuntaba que “el capitalismo en su mutación neoliberal posfascista no tiene contradicciones que de modo inmanente lo conduzcan a su final”. Esta afirmación contradice la evidencia actual.

El neoliberalismo, en tanto momento climático del proyecto capitalista, amplía y acrecienta sus contradicciones. Estas contradicciones no solo no son sustentables en el tiempo, sino que su superación solo puede resolverse en dos direcciones: ya en la forma de un retorno a modalidades del capitalismo más reguladas -como el capitalismo de bienestar keynesiano-, ya huyendo…

El innecesario populismo de Jorge Alemán

A raíz de mis últimos apuntes sobre Jorge Alemán he redescubierto viejas anotaciones con las que ya venía discutiendo artículos suyos en el pasado. Al parecer, es costumbre encontrarme disintiendo con el autor. Aquí va la segunda de tres refutaciones que llevo escritas de sus propuestas. Lamento tener que disentir tan hondamente con uno de los pocos autores que suelen proponer debates que salen de los núcleos académicos. En este caso, la diferencia surge a partir de la lectura que Alemán hace del populismo y de su revisión de Laclau. Su argumento es básicamente el siguiente:

“Mi posición es que el populismo es siempre posmarxista y que se contrapone a los aspectos esencialistas de algunas lecturas marxistas leninistas con respecto al sujeto histórico. Las condiciones formales de la heterogeneidad, la diferencia, la dislocación, la frontera antagónica… sólo existen en el interior de una lógica emancipatoria de nuevo cuño, que asuma de entrada el carácter no objetivable ni totalizable d…

Descubrir el cuerpo humano en medio de la revolución

Mayo de 1994, a meses del alzamiento zapatista. Manuel, miembro del Comité Clandestino Revolucionario Indígena:

“Aquí la situación no está muy avanzada. A lo más que llegamos, muchos años atrás, cuando yo era capitán, fue a tener clases de educación sexual que explicaran el cuerpo del hombre, el cuerpo de la mujer, cómo se generaba un embarazo, qué cosas ocurrían en sus cuerpos... Esto fue recibido con mucho entusiasmo por los hombres, y con mucha vergüenza por las mujeres. Los hombres aprendían cómo era el cuerpo de una mujer. Por ejemplo, este pueblo tiene una planta de energía que no funciona la mayor parte del tiempo. Unos meses atrás funcionó durante algunos días. Uno de los compañeros nos contó, con mucho entusiasmo, que por fin había podido ‘ver’ a su mujer. Nos dijo: “Por fin la vi completa.” Y tienen diez hijos. Había tenido diez hijos y todavía no conocía el cuerpo de su mujer. ¡No lo conocía! Hasta que hubo suministro eléctrico y se les ocurrió hacer el amor con las luces e…

Disociación (¿o imbricación?) de lo político y lo social

Bajo el sugerente título ‘La diferencia entre lo Político y lo Social’, Jorge Alemán escribe:

“Es necesario insistir en esta paradoja, lo Social es el lugar que se resiste a dejarse abordar por lo Político”.

Según nos plantea el autor, sería conveniente establecer una diferencia “estructural” entre aquello que denominamos ‘lo social’, y ‘lo político’. De aquí la disociación que la paradoja de Alemán ejerce sobre ambos términos hasta el punto de oponerlos. La propuesta, si bien sugestiva, no tarda en percibirse insuficiente para describir los fenómenos que se propone comprender. El mundo descrito a partir de fracturar lo social de lo político acaba derivando en una visión estática y simplificada de las relaciones de poder. Parece conveniente apresurar un rechazo, lo mismo que oponer una lectura más representativa de las dinámicas en cuestión.

La disociación de lo político y lo social 

Alemán encuentra su primera dificultad al momento mismo de definir sus conceptos: “Hablamos de lo Polít…

Flan y macrismo, el sentido del sinsentido

La metáfora de Alfredo Casero era clara. Si se nos quemó la casa, no podemos pedir flan; ergo, si el país está en crisis, no podemos pedir más salario -ni presupuesto educativo, ni jubilaciones, ni medicamentos. Pedir lo imposible es de niños caprichosos. Por lo tanto, el ‘flan’ representaba en la metáfora de Casero el capricho de los opositores; o lo que es lo mismo, de los kirchneristas. Pasaremos por alto que este capricho toma el lugar -nada menos- que de los derechos vulnerados por las políticas macristas, ni nos detendremos como bien hizo Paco Olveira, en la realidad de los barrios donde lo que falta no es flan, sino pan y leche. La metáfora de Casero en su sentido original (el ‘flan’ como símbolo del capricho kirchnerista) es apenas el punto de partida para recorrer alguno de los mecanismos discursivos de la comunicación oficialista. El punto de llegada será aún menos consistente que el controvertido símbolo caseriano.

Del 'flan' al 'flan': el vaciamiento de sent…