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Bauman, liquidez y ‘hegemonía macrista’

Escribe Nicolás Trotta en Página 12: “En la sociedad líquida la hegemonía también lo es. La hegemonía macrista es fugaz. Un chispeo en la historia.”

El concepto de liquidez pertenece a Bauman; el gusto por su aplicación indiscriminada también. Pero debemos a Trotta el maridaje entre liquidez y hegemonía, lo mismo que su aplicación al macrismo. Me parece necesario rechazar las valoraciones del intelectual argentino en sus dos dimensiones: que la hegemonía pueda ser líquida, y que el macrismo pueda haber sido hegemónico.

Una hegemonía nunca es líquida. Es su solidez y su aparente ‘inmutabilidad’ (que no es más que la evolución en una escala histórica) lo que permite que una hegemonía se constituya como tal. Que Bauman guste del oxímoron no significa que todo oxímoron pueda verificarse en la realidad. Más allá de la responsabilidad que cabe a Trotta por seguir al sociólogo polaco, debe imputársele a este último la incapacidad de ver (o de admitir) que en la ‘modernidad líquida’ también e…
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Tres débiles argumentos para deslegitimar a Maduro

Nada hacía prever que hoy escribiera sobre Venezuela. Lo que me convenció que el tema merecía unas notas fue la lectura de los dos principales diarios nacionales. Clarín y La Nación se han sumado, como era de esperar, junto a la totalidad de los medios liberales latinoamericanos, a la estrategia de los EEUU de deslegitimar el proceso electoral venezolano. Maduro acaba de renovar su mandato presidencial de modo contundente, con un 68% de los votos. A pesar de esto, tanto los medios como los sectores políticos aliados de los grupos económicos, de las trasnacionales, de los EEUU, han decidido no reconocer estos resultados. Creo que es importante repasar los tres argumentos que se esgrimen, ponerlos en contexto, y, si es posible, desnudar su falsedad.

Los primeros dos argumentos nos gritan desde la portada de Clarín: ‘Fuerte abstención y denuncias de fraude en la reelección de Maduro’.

Abstención y fraude. Según el primero, se asegura que las elecciones de Venezuela son ilegítimas una imp…

La crisis que los macristas compraron con sus dólares

Mucho se ha escrito sobre el carácter golpista de la oposición, en particular del kirchnerismo. En 2016, Fernando Iglesias, opinador orgánico de Cambiemos, la bautizó “el club del helicóptero”. Lo que por entonces era percibido como una alianza de raigambre peronista, fue mutando para el autor hasta convertirse en una amenaza “trosko-kirchnerista”. La sorpresa de Iglesias podrá competir con su amor por la hipérbole cuando comprenda que fueron los sectores más declaradamente macristas quienes debilitaron la economía del gobierno primero, y precipitaron la crisis después. 

La sorpresa, sin embargo, debería estar prohibida. Declamar “perplejidad” ante la crisis del proyecto macrista solo es posible bajo dos supuestos, la ignorancia o la impostura. Difícilmente los analistas políticos que hoy se muestran sorprendidos ignorasen la fragilidad de la economía argentina pos-2015. Aquellos que tan asiduamente se apropian de las sugerencias de los ‘expertos’ extranjeros, entienden muy bien por …

Dos artículos para Página 12

Con mi colega Santiago Stura solemos deshilvanar alguna que otra problemática a través de largas y laberínticas conversaciones. No somos especialmente afines a la virtualidad, pero nuestro espacio de debate por excelencia acabó siendo el celular. Los audios de WhatsApp tienen el nervio de la espontaneidad, pero su encadenamiento asincrónico nos permite, sin prisa y sin demora, algo que siempre se agradece: la posibilidad de articular argumentación. Es que la argumentación necesita tiempo, una variable que el diálogo sincrónico suele sacrificar a costa de no volverse un plomazo. El WhatsApp nos entrega justamente eso: el tiempo necesario para que el diálogo evite volverse incontinencia. Pensar una respuesta no es cosa de un instante. Entre mensaje y mensaje pueden transcurrir minutos, horas o días, lo que haga falta; pero el resultado no deja de ser una conversación (una conversación prolongada, pero conversación al fin). Las ideas decantan, se reformulan, se fortalecen o se debilitan …

La grieta y la fisura (y “el hit del verano”)

Una constante en la política comunicacional del macrismo ha sido su capacidad para neutralizar mensajes antagónicos. Su alianza con los sectores concentrados de la comunicación y su manejo estratégico de las redes le ha permitido aislar las voces opositoras de peso. Los medios monopólicos filtran solo aquellos relatos convenientes al proyecto macrista, mientras que un ejército de trolls a sueldo se arrojan como pirañas sobre las voces no alineadas, desgastándolas y desprestigiándolas, algo que han podido experimentar tanto Marcelo Tinelli como la mismísima Mirtha Legrand.

A su vez, mediante ceses en los medios estatales y presiones económicas, políticas y judiciales sobre los privados, el gobierno ha conseguido que los principales líderes de opinión opositores fuesen gradualmente expulsados del circuito de medios masivos. Esta estrategia de presión no supone “callar voces” sino encapsularlas, condenarlas a un nicho reducido y politizado, obturando su acceso a un espectro de audiencia …

La construcción retórica de un kirchnerismo violento

Aunque el macrismo apele con recurrencia a una retórica encolerizada que combina epítetos degradantes (‘lakras’, ‘KKs’, ‘Kukas’) con un ‘fuck you’ proctológico y extranjerizante, las paradojas de la vida política argentina acabaron por asignar el rol de fuerza violenta al kirchnerismo. Sin importar cuánto insistan ‘los K’ en aferrarse a sus axiomas solidarios (“la patria es el otro”, “al odio se le gana con amor”), su lugar en el reparto de sentidos mediáticos ha sido determinado por sus poderosos enemigos, que cuentan entre sus voceros a miembros del gobierno y medios oficialistas por igual.

Marcos Peña definió al kirchnerismo como “un grupo político que legitima la violencia”; Gabriela Michetti llegó a asegurar que “los kirchneristas viven violentos y agresivos”; y el propio presidente se desmarcó de la gestión anterior explicando que “cambiar también es entender que la violencia no es la forma”. En el mismo registro, Joaquín Morales Solá responsabilizó por los conflictos en la Pata…

Cogestión, o cómo se gestiona en medio de la crisis

«Priorizar. Primero lo colectivo: aseo urbano, vialidad interna, servicio de aguas. El asunto es que el presupuesto seguramente no aguante. Al menos desde una lógica que conciba a la alcaldía como planificadora y ejecutora de las obras, y a las comunidades como receptoras de los logros de la gestión. La perspectiva cambia cuando se aborda la situación desde otra potencia: la cogestión. Algo que se ha comenzado a ensayar desde hace algunos años en este territorio: se crea una articulación de trabajo, plan y presupuesto entre la institución y las comunidades organizadas, centralmente en consejos comunales y comunas.

Significa que, por ejemplo, la alcaldía pone una parte de un dinero para arreglar una carretera, la comunidad la otra parte, y es parte de la construcción de la misma. Son ideas afianzadas sobre experiencias concretas, sobre la capacidad creadora de la organización popular. En uno de los barrios que recorremos las casas han sido financiadas por el Estado y construidas por au…